Investigadores santafesinos "echaron luz" sobre una olvidada enfermedad

El Grupo de Microfluídica del Conicet ganó una de las cinco becas destinadas a instituciones de todo el país y ahora podrán financiar un dispositivo para detectar el Chagas en forma “rápida y económica". Con la información recabada, ayudarán en el direccionamiento de políticas de salud.

De izquierda a derecha: Joana Macagno, Federico Schaumburg y Antonella Giorello.

El Litoral, 15 de febrero de 2020. - Las enfermedades también tienen marketing, hay algunas con más prensa que otras. Aunque, al menos por ahora, los algoritmos no saben que lo más urgente no solo es sinónimo de lo más solicitado. Un olvido que, sin prisa pero sin pausa, colabora en la pérdida en la capacidad de asombro. Para despertar la motivación, en el Conicet Santa Fe trabajan apartados del cotidiano devenir de la ciudad, buscando aclarar el panorama y dando aire a las ideas dando lugar a que se “prenda la lamparita” cuando hace falta. 


En el predio “Dr. Alberto Cassano”, sobre la Ruta 168 y a paso siguiente de la “Ciudad Universitaria”, los relojes parecen tener horas más largas; y en los casi 20 institutos que allí funcionan, los investigadores locales caminan los pasillos a distinta velocidad. Con el tiempo a su favor, son capaces de “echar luz” sobre problemáticas frecuentemente olvidadas. Tal fue el caso del Grupo Santafesino de Microfluídica, que recibió una premiación por idear una “solución” para el Chagas.


El proyecto consiguió financiamiento de la Fundación Bunge y Born, con el que podrán avanzar en la transición de ciencia básica a ciencia aplicada. La “solución” consiste en el desarrollo de un dispositivo microfluídico híbrido, que toma los estudios de distintas disciplinas -Física, Química, Biotecnología, entre otros- para analizar el comportamiento de fluidos como sangre u orina a escala microscópica. Se aplica en un diseño impreso en papel, donde la información puede ser analizada a bajo costo. Y las nuevas tecnologías facilitan inmediatez en la detección y profundidad en los datos almacenados en los distintos puntos del país.


El desafío es grande, pero ayudar los entusiasma. En el camino, imaginan que se toparán con distintas y variadas complejidades, aunque confían en la ciencia que los vio crecer: “El fuerte de nuestro grupo es la investigación. Apostamos a poder desarrollar esta tecnología para simplificar las detecciones por medio de este dispositivo y dar con con una temprana estimación de resultados”, contaron los investigadores en diálogo con El Litoral, en una entrevista con recorrida por los rincones del predio. 


Cuestión de tiempos


Del aproximado de 44 millones de personas que habitan el suelo argentino, existen unos 7 millones en riesgo de ser afectados por la enfermedad del Chagas. Se estima que, en la actualidad, hay entre medio millón y dos millones de personas infectadas, y que cuatro bebés por día nacen ya con el parásito Trypanosoma cruzi. Esto lo constituye como uno de los principales problemas de salud pública.


El “mal de Chagas” es parte de las llamadas “enfermedades olvidadas”. La mayor cantidad de nuevos casos se produce antes de los 14 años y está vinculada casi de forma excluyente con las condiciones de pobreza. Existen tratamientos médicos que reducen la mortalidad en un alto porcentaje, de manera que la detección temprana es clave para el destino de los enfermos y la reducción de la población de riesgo. 


Financiamiento


La iniciativa fue premiada por la Fundación Bunge y Born, ya que prioriza la detección de enfermedades infecciosas, desarrollando dispositivos de bajo costo, ampliando la usabilidad por medio de la telefonía móvil. 


Al igual que los otros cuatro proyectos que fueron seleccionador en la segunda edición del concurso, contarán con un financiamiento de tres millones de pesos para destinar al diagnóstico, prevención y/o tratamiento de enfermedades infecciosas. 


Los ganadores del subsidio son investigadores argentinos y argentinas que se desempeñan en instituciones sin fines de lucro tales como centros asistenciales, universidades y centros de investigación. Los proyectos tendrán una duración de hasta 24 meses.


Además de la detección del Chagas, los proyectos premiados harán foco en estudiar la efectividad de la vacuna utilizada en Argentina contra el Rotavirus; estudiar el virus de la Hepatitis E en pacientes con hepatopatías crónicas e inmunosuprimidos; investigar la prevalencia de infección por HIV, por los virus de la Hepatitis B y C, y por sífilis, en grupos poblacionales vulnerables a estas enfermedades, y en implementar nuevas tecnologías para el estudio del microbioma intestinal en pacientes pediátricos.

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