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Fundación Bunge y Born: 60 años de compromiso e innovación en beneficio de la sociedad


Este año cumplimos 60 años de vida. Y por eso, queremos compartir un breve repaso de nuestra historia de trabajo incansable en favor de la investigación científica, la educación, la salud, la cultura y, más recientemente, la sustentabilidad en nuestro país.

Nacimos en 1963, en Buenos Aires, Argentina. Nuestro logo lo decía todo: dos manos curtidas por el trabajo protegiendo una frágil llama que se elevaba. En aquel año, Jorge Born III, presidente del directorio de la empresa Bunge y Born anunciaba: "Hemos resuelto constituir una Fundación destinada a fomentar y estimular la investigación científica, que tendrá por finalidad primordial el otorgamiento de un importante premio al trabajo en diversas especialidades que más se hayan destacado."

Fue así como se gestó el Premio Fundación Bunge y Born, gracias al asesoramiento y gestión de nuestro Premio Nobel Dr. Bernardo Houssay. El primero en ganarlo fue el ingeniero agrónomo Lorenzo Parodi, en 1964. Al año siguiente, el premio fue para Luis Federico Leloir (Medicina), quien cinco años más tarde recibiría el Premio Nobel de Química. El reconocimiento a nuestros científicos notables tuvo desde un comienzo enorme prestigio, se sucedió ininterrumpidamente durante estos 60 años y la lista de ganadores reúne a los investigadores más notables de la Argentina.


A partir de 1974 se desarrolló el programa de apoyo a escuelas rurales de todo el país, con el objetivo de contribuir a mejorar su calidad educativa. En sus comienzos, este programa se orientaba a mejorar el equipamiento de las escuelas a través del envío anual de material educativo. En 1999 se sumó la Fundación Perez Companc, con la cual constituimos una fuerte y alianza que llega hasta nuestros días. Años después fuimos mutando hacia el Programa Sembrador, con el objetivo renovado de brindar a los docentes más contenidos pedagógicos adaptados a la ruralidad. Hoy, después de casi 50 años de trabajo, estamos desarrollando proyectos innovadores que generan conocimiento novedoso y evidencia científica sobre distintas áreas del aprendizaje.


La promoción de la cultura en su sentido más amplio, tal como la preservación del patrimonio histórico y arquitectónico de nuestro país estuvo, también, entre los objetivos originales que se planteó la Fundación. Esa intención se plasmó en diversas acciones que fueron llevándose a cabo, tanto individualmente como en alianzas con otras instituciones, a través de distintos programas de conservación y restauración de monumentos y documentos históricos. Esta misión ha adquirido hoy gran relevancia con un trabajo de vanguardia vinculado a la preservación, digitalización y difusión de archivos propios y de terceros.


Como en la ciencia, hemos apoyado incansablemente la salud, la capacitación de sus profesionales y la innovación en todos sus aspectos y rincones del país. Y en los últimos años sumamos el área de sustentabilidad, donde estamos desarrollando proyectos novedosos, escalables y basados en evidencia, que tienen como objetivo generar conocimiento y valor a la comunidad.

Comenzamos este año de celebración reconociendo nuestra historia y proyectando un futuro con nuevos desafíos y oportunidades. El pasado, el presente y el futuro de la Fundación Bunge y Born están unidos por un hilo conductor que no cambió con el paso del tiempo: el desafío de aportar al desarrollo del país mediante programas con innovación y calidad en beneficio de áreas sociales muchas veces descuidadas, pero que son la base sobre la cual la Argentina debe apoyarse para crecer y mejorar día a día.

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