top of page
top

Sebastián Giacomino: "Estoy super agradecido y quiero aprovechar al máximo esta oportunidad"


Sebastián Giacomino tiene 27 años, está realizando su doctorado en Biología en Puerto Madryn, Chubut, y es uno de los ganadores de la Beca de Investigación Doctoral 2022 que entregamos junto a Fulbright y la Fundación Williams.


Desde su laboratorio en la Patagonia argentina, Sebastián nos recibió virtualmente para conocer más sobre sus orígenes en su Rosario natal, su pasión por los mamíferos marinos y qué espera obtener de su experiencia en Estados Unidos, a donde viajará el año próximo.


FBB: ¿Quién es Sebastián Giacomino?

Sebastián Giacomino: Soy de Rosario, Santa Fe, y desde chiquito me gustaban los animales del mar, al punto de siempre pedir los libros con dibujos de animales marinos para leer.

Cuando llegó el momento de empezar la universidad, intenté con una carrera, pero no me gustó. Yo sabía que quería estudiar animales, plantas. Entonces averigüé universidades que tenía biología en el país, y la que mas me gustó fue la Universidad Nacional de la Patagonia, acá en Puerto Madryn. Lo que más me interesó fue que los últimos años había muchas materias relacionadas a la biología marina. Por eso a los 18 me vine a vivir al sur, solo.


FBB: ¿Cómo fue la adaptación a la Patagonia?


SG: Fue bastante buena, porque el primer año viví en un albergue que provee la universidad, tipo pensión. Ahí viví con un montón de amigos y conocidos, siempre acompañado. Nadie estaba con su familia, así que fue un año muy lindo, de mucha contención general. Al año decidí mudarme a otro espacio solo, pero la experiencia de estudiante fue super linda.


FBB: ¿Cuándo surge el interés por investigar estos temas?


SG: De chico, todos mis veranos eran en Villa Gessell, y recuerdo que le tenía mucho miedo al mar, pero a medida que fui creciendo me animaba cada vez más. Cada año sentía un poco más de curiosidad por todo lo que encontraba en la playa. Y, también, una de las cosas que de muy chiquito me llevaron al mundo marítimo fue cuando vi “La Sirenita” de Disney, ahí hice un click en la cabeza. Ahí me empezó a interesar mucho todo lo relacionado a la vida marina.


FBB: ¿De qué se trata tu investigación?


SG: Mi investigación consiste en tomar muestras de los dos golfos que están en Chubut: Golfo Nuevo y Golfo San José. Allí tomaré muestras de “plancton”, que son microorganismos que viven en cualquier tipo de cuerpo de agua. Estos microorganismos se dividen en dos grupos: Fitoplancton que, al igual que las plantas, hacen fotosíntesis, generan oxígeno y obtienen su energía del sol; y Zooplancton, que comen otros organismos. Entonces, el segundo grupo se alimenta del primero.


Las muestras que voy a tomar se realizan a distintas profundidades de los golfos, en distintas estaciones del año. Esas muestras son las que me llevaré a Estados Unidos para procesar y, así, adquirir datos químicos que, al pasarlos a datos estadísticos y cruzarlos con muestras de mamíferos marinos (piel, grasa, etc.), podré inferir posición geográfica dentro de los golfos, zonas de alimentación y patrones de migración. De alguna manera, todo esto termina convirtiéndose en la famosa “red alimenticia” o “cadena alimenticia” que nos enseñaron de chiquitos. La única diferencia es que esto no es una cadena, sino una red.


FBB: ¿Cómo es la vida marítima de los golfos?


Los golfos son reservas naturales de nuestro país y de la UNESCO, porque acá la ballena franca austral los utilizan como zonas de cría, apareamiento, y cuidado de las madres a las crías. Ellas están desde mediados de mayo a mediados de diciembre, y luego migran. También está el delfín oscuro, que se ve en verano. Ocasionalmente hay delfines comunes, orcas. Luego hay lobos marinos de un pelo, dos pelos, elefantes marinos. Hay una gran diversidad de fauna de mamíferos marinos por estos lados.


FBB: ¿Cómo fue tu decisión de postularte a la beca Fulbright-Fundación Bunge y Born-Fundación Williams?


SG: Mi directora me propuso que me postule, y yo me presenté con total ingenuidad. La beca doctoral y el viaje lo pensé como una instancia posterior a mi toma de muestreo, por eso la planteé para irme en abril de 2023 a Albuquerque, Nuevo Mexico. Allí investiga Seth Newsome, mi codirector de la beca doctoral de CONICET, quien vive ahí y tiene su laboratorio donde yo analizaré los muestreos. La beca de la Fundación me da la posibilidad de ir a hacer todo yo mismo. Estoy super agradecido y quiero aprovechar al máximo esta oportunidad.


FBB: ¿Cómo sigue tu carrera?


SG: Todavía tengo varios años por delante con el doctorado, pero lo cierto es que cuando terminé la licenciatura me dije “quiero investigar” y vivir la experiencia. Entonces vi esta oportunidad y agarré viaje.


Una de mis grandes ambiciones siempre fue ir a probar ser biólogo en el exterior. Gracias a la beca de Fulbright y la Fundación, voy a tener mi primera aproximación de irme a vivir afuera. Y la verdad es que es algo que me permite el doctorado. Mi motor es continuar estudiando a los mamíferos marinos que me fascinan.

723 visualizaciones
bottom of page