La Fundación Bunge y Born premió a tres científicos argentinos por sus avances en neurociencia

El ganador del premio principal fue el doctor Jorge Medina, reconocido por sus teorías sobre la formación, expresión y persistencia de la memoria. Quienes recibieron la categoría "Estímulo".


PERFIL, 17 de noviembre de 2020.- Pese a la pandemia la Fundación Bunge y Born realizó su premiación anual a científicos argentinos tanto consagrados como prometedores con la intención de apoyar a expertos en diferentes disciplinas.


En el 2020 la categoría elegida fueron las "Neurociencias Experimentales", cuya labor se encuadra en el desarrollo de investigaciones que faciliten la comprensión de aspectos moleculares, funcionales, celulares y bioquímicos del sistema nervioso de las personas. Esto incluye la patogénesis de diversos trastornos neurológicos y también la identificación de biomarcadores específicos que puedan servir, en el futuro, para mejorar los diagnósticos y tratamientos de ciertas patologías.


El Premio comenzó a otorgarse en 1964 y -actualmente- es uno de los principales reconocimientos a la actividad científica local. El "Estímulo", que destaca los aportes de científicos jóvenes, se entrega desde 2001.


En el 2020, el premio mayor le fue otorgado al doctor Jorge H. Medina, médico graduado con Diploma de Honor de la Facultad de Medicina de la UBA (1976). Obtuvo el título de Doctor en Medicina, con tesis Sobresaliente, que le valió el Premio Facultad a la mejor tesis doctoral de 1982.


Su carrera se enfocó en las neurociencias, siendo reconocido por sus ideas sobre la formación, expresión y persistencia de la memoria. Sus investigaciones y papers fueron publicados en algunas de las las principales revistas científicas del mundo: Nature, Neuron, PNAS, Trends in Neurosciences, Nature, Journal of Neuroscience y se han centrado en desentrañar los mecanismos químico-eléctricos con los que el cerebro "guarda" la información, que luego se expresa o evoca. Y también en entender como el cerebro controla que una memoria dure años, meses, semanas, días o minutos.


En uno de sus trabajos, dividió a la memoria en aquella de corta duración (corto plazo) y larga duración (largo plazo), descubriendo que ambas son debidas a fenómenos moleculares y neuroquímicos diferentes. Por consiguiente, las memorias son modulables: se pueden cambiar, agrandar, achicar o dar vuelta, muchas horas después de que se tiene una experiencia. Esto es útil para que las memorias que gratifican perduren y, por el contrario, se atenúen aquellas dolorosas. Además, descubrió que una proteína llamada factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, en inglés) era esencial para la retención y evocación de los recuerdos.


Sus descubrimientos pueden ser aplicados en el estudio de los trastornos de la ansiedad, ataques de pánico y condiciones del estado de ánimo que desarrollan memorias persistentes e intrusivas, que retornan permanentemente a la conciencia. De hecho, parte de sus resultados han sido plasmados en cuatro patentes relacionadas con el uso de flavonoides y ansiolíticos.


Actualmente es investigador Superior de CONICET y fue Secretario de Ciencia y Técnica de la UBA (2002-2006) y Presidente de UBATEC (2003-hasta junio 2007).


Premio Estímulo


Por su parte, el Premio "Estímulo" fue compartido por la doctora en biología Noelia Weisstaub, investigadora independiente de CONICET y Jefa de Trabajos Prácticos en el Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Facultad de Medicina de la UBA. También es la co-directora, con su co- premiado -el doctor Pedro Bekinschtein-, del Laboratorio de Memoria y Cognición Molecular del Instituto de Neurociencia Cognitiva y Traslacional que tiene sede en la Fundación INECO y la Favaloro.


Weisstaub estudió el rol de la serotonina en la cognición y la emoción, que tienen importancia para comprender los mecanismos subyacentes a las psicosis, la depresión, la ansiedad y la memoria, y logró establecer su grupo de investigación en Argentina manteniendo una producción científica de alta calidad.


El otro destacado con el "Estímulo" es el doctor Pedro Alejandro Bekinschtein, también investigador independiente de CONICET, y profesor de grado y posgrado en la Universidad Favaloro y en la UBA.


Su foco está en el desentrañar los mecanismos moleculares y celulares que subyacen al olvido selectivo. Y logró demostrar que la capacidad de olvidar activamente no es una característica única de las personas. Sus aportes sirven para mejorar la comprensión de los fundamentos biológicos de los mecanismos que permitirán desarrollar tratamientos para ayudar a las personas a "olvidar" eventos traumáticos.


Entre las figuras anteriormente galardonadas con los premios de la Fundación Bunge y Born se destacan el Premio Nobel argentino Luis Federico Leloir (1965, Medicina); e investigadores como Rolf Mantel (1993, Economía), Roberto Salvarezza (2012, Química), Gabriel Rabinovich (2014, Medicina Experimental), María Beatriz Aguirre-Urreta (2016, Paleontología), Carlos Balseiro (2017, Física), Víctor Yohai (2018, Matemática) y Sandra Díaz (2019, Ecología).


El jurado


Los premiados fueron elegidos por un jurado de expertos nacionales e internacionales compuesto por Juana Pasquini (UBA), quien lo presidió; Guillermo Jaim Etcheverry (UBA); Luis Barbeito (Institut Pasteur, Montevideo), Felipe Barros (Centro de Estudios Científicos, Chile); Juan Burrone (Centre for Developmental Neurobiology, King's College London) y Bernardo Sabatini (Sabatini Lab, Harvard University, National Academy of Sciences).

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